Con los bebés, es fundamental controlar los contrastes de humedad y temperatura, el viento frío directo sobre la piel y las calefacciones excesivas
La piel del bebé es muy frágil y delicada, sobre todo en los primeros meses. Durante el invierno es necesario prestar especial atención para protegerla de los distintos factores ambientales externos que puedan resultar perjudiciales como el frío, el viento y, por supuesto, también del sol.
La piel del bebé es muy frágil y delicada, sobre todo en los primeros meses. Durante el invierno es necesario prestar especial atención para protegerla de los distintos factores ambientales externos que puedan resultar perjudiciales como el frío, el viento y, por supuesto, también del sol.
