Cuando se habla del Síndrome del Nido Vacío se hace referencia a cómo queda el hogar cuando los hijos se van de casa para formar una nueva familia, buscar nuevas experiencias profesionales o, simplemente, disfrutar de una mayor independencia.
Cuando esto sucede, la vida de los padres experimenta una serie de cambios debido a que no solo tienen que aceptar la ausencia de los hijos sino que además deben comenzar un proce¬so de adaptación ante este nuevo escenario.
Cuando esto sucede, la vida de los padres experimenta una serie de cambios debido a que no solo tienen que aceptar la ausencia de los hijos sino que además deben comenzar un proce¬so de adaptación ante este nuevo escenario.
Tal como apuntan los especialistas, cuando el último de los hijos empieza una vida fuera de casa, la “atmósfera” del propio hogar se hace distinta: hay menos ruidos, menos en¬tradas y salidas, y menos preocupaciones respecto a los horarios y normas establecidas. Los padres inician una nueva relación con sus hijos y, al verlos más independientes, toman conciencia de que ya no son imprescindibles para ellos.
Todo esto produce un nuevo encuentro como pareja del matrimonio que debe ser afron¬tado con optimismo y ganas renovadas. Se trata de una oportunidad para iniciar una nueva etapa, con nuevas ilusiones y nuevos proyectos.
A continuación apuntamos algunos consejos para hacer frente a este proceso con actitud positiva:




























