Has de consumirlas, al menos, dos veces al día. De ellas obtienes agua, vitaminas, sales minerales y fibra. Además, aportan color y son muy sencillas de preparar en la cocina. De hecho, lo más recomendable es que se cocinen poco para evitar que pierdan la mayor parte de sus nutrientes.
El verde reina en este grupo alimentario aunque la variedad cromática, que también la vista influye cuando comes, se extiende al rojo, el blanco, el naranja, el violeta… El grupo de las verduras y hortalizas es, probablemente, el más extenso de la pirámide nutricional y uno de los más digestivos. La presencia de fibra favorece que su porcentaje de digestibilidad esté entre el 50 y el 100 por ciento.
Aquí encontrarás la patata, las acelgas, las espinacas, las lechugas, los cardos, las judías verdes, la zanahoria, la cebolla, el brécol, la coliflor… la lista es muy extensa y sus posibilidades en la cocina también. Nutricionalmente este grupo es rico en agua, vitaminas, sobre todo en vitamina C; en licopeno, muy recomendado contra la aparición del cáncer de piel; por ejemplo en el tomate donde está presente en gran cantidad en la piel. También es una fuente inestimable de ácido fólico, sales minerales y, sobre todo, en fibra.